La otra noche fui con mi amigo porteño a una Milonga. A él le gusta mucho el tango. Me dijo que antes, cuando era más joven, no bailaba pero ahora trata de aprender tango y su arte. Además, bailar es un buen ejercicio y muy saludable.
Fuimos a un sitio acá en Palermo cerca de donde vivo. Pagamos 16 pesos para tomar todas las clases que tenían esa noche y depués quedarnos en la milonga. Había al principio una clase de baile “rock.” Nunca he oido de una clase de baile “rock” en los EEUU pero bueno, lo aprendí.
Una cosa que suelo notar acá es la gama de edades que hay saliendo por la noche. Jamás hay ancianos fuera de la casa a la una, dos o tres de la mañana en los EEUU, jámas. Me encanta que los ancianos acá siguen saliendo hasta la madrugada, ¡que vivos son! Estuve allá con los ancianos, extranjeros, todos tipos, aprendiendo como bailar con la música “rock”.
Después, comenzaron las clases de tango. Mi amigo fue al grupo intermedio y me quedé en el grupo principiante. Había muchas más mujeres que hombres así que a veces no tuve una pareja, pero compartimos los hombres durante la clase (que suerte tienen los hombres).
Resultaba que había muchos extranjeros allá; conocí a una chica de Canadá que trabaja en la embujada acá y un chico de Nueva Zealandía de vaccaciones. A mí me parece que hay ciertos barrios y locales donde se congregan los extranjeros: San Telmo, ciertas milongas, ciertos bares (irlandeses por lo general), etc. Este local era uno de estos sitios que atraía a los extranjeros.
Después de bailar tanto tuve que descansar y decidí ir a mi apartamento. Me fui a las 3 más o menos. No sé si puedo acostumbrarme a este horario porteño; salir hasta las 8 de la mañana para empecar con clases el lunes a las 9 de la mañana. No sé como lo hacen.

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